La Formación Profesional Pública vasca: no es oro todo lo que reluce

    CCOO Irakaskuntza lleva años advirtiendo a la comunidad educativa y a la ciudadanía vasca en general de que es conveniente rebajar el tono de optimismo excesivo que manifiesta habitualmente la viceconsejería de Formación Profesional del Gobierno vasco. No dudamos de que, comparativamente con el resto del Estado, se está en una mejor posición, en cuanto a logros e iniciativas, pero también es necesario poner los pies en el suelo y resolver problemas serios con los que se topan diariamente trabajadoras y trabajadores vascos de esta etapa educativa.

    04/10/2019.

    Ejemplos concretos son:

    Las horas de proyectos de centro otorgadas a las direcciones de los propios centros. El procedimiento elegido es el de la adjudicación mediante el criterio de asignación libre de esas direcciones. CCOO Irakaskuntza lleva tiempo solicitando la justificación pública de los criterios utilizados para esas designaciones, así como la rendición de resultados en el desarrollo de tales proyectos, más allá de la memoria correspondiente ya exigida. No se puede olvidar que la asignación de estas responsabilidades conlleva reducciones horarias para el profesorado elegido que redunda en incrementos de horas lectivas para el resto de la plantilla.

    La controvertida metodología Ethazi, impuesta por el Departamento, a modo de lluvia fina pero persistente. CCOO Irakaskuntza reclama información específica sobre las funciones de las/os coordinadoras/es asignados en cada centro. El cambio cultural que significa la implantación de este método para unas plantillas de docentes saturadas de trabajo, no ha sido suficientemente evaluado. La viceconsejería, sin embargo, ejecuta a través de las direcciones y coordinadores/as de los centros una presión difícilmente sostenible sobre unas plantillas que, además desconocen el método y carecen de las herramientas adecuadas para ejecutar los retos previstos. CCOO Irakaskuntza reclama un apoyo más constante que el curso formativo recibido (muy superficial en opinión de quienes lo han realizado), en el día a día, hasta que se produzca la plena implantación de esta metodología.

    Algunas decisiones de planificación adoptadas a comienzo de este curso. Sin ningún reparo ni explicación, el Departamento de Educación está incumpliendo el Acuerdo regulador de condiciones laborales, firmado en 2010 con CCOO Irakaskuntza, actualmente en vigor. Concretamente, se está vulnerando el artículo 29.e, relativo a la dotación de plazas de orientadores/as a centros de FP, plazas existentes antes de la firma del citado Acuerdo. El propio espíritu de este punto era ampliar en un futuro esta dotación a todos los centros de FP. La intención del Departamento, sin embargo, parece justamente la contraria. CCOO Irakaskuntza advierte de que sin negociación específica no se pueden amortizar estas plazas de forma absolutamente unilateral. Por eso denunciamos que tras múltiples contactos realizados hasta la fecha, nadie del Departamento de Educación ha resuelto el modo de salir de este incumplimiento ni ha explicado las razones que justifiquen la medida adoptada.

    La utilización de la incorporación del modelo lingüístico B+ con motivos torticeros. La viceconsejería, durante estos tres últimos cursos, está incorporando un sistema indirecto de selección del personal para ir prescindiendo de personal interino sin PL2, con el argumento ficticio de dotar de oportunidades de estudio al alumnado que desee proseguir su formación en euskera. CCOO Irakaskuntza no va en contra de tal objetivo, si éste responde a la realidad, ni tan siquiera si se plantea como base de futuro. Pero saldrá a denunciarla cuando la medida se utilice para otros fines, como está siendo el caso. La trama es perfecta: se anima a los centros a que hagan las ofertas de sus respectivos ciclos formativos en opción lingüística B+ –lo que provoca en determinados centros y departamentos un “sálvese quien pueda”-. Una vez creada la oferta, importa poco si después la formación se acaba impartiendo en castellano o en euskera. CCOO Irakaskuntza no resaltaría esta situación si tan solo fuese una forma inocua de garantizar uno de los objetivos de legislatura anunciados por la Consejera Uriarte (Garantizar que el 50% del alumnado estuviera estudiando la FP en euskera). Pero esta medida tiene costos humanos importantes para el profesorado de FP no euskaldunizado: condenado a perpetuidad a ser interino –dada la nula convocatoria de plazas de OPE en PL1- y movido de sus plazas por funcionarios/as con PL2, que impartirán la docencia en castellano.

    Son solo algunos de los problemas que tiene que atajar cuanto antes esta viceconsejería de FP y ante los que CCOO Irakaskuntza seguirá muy de cerca su evolución. No se puede mirar sólo hacia el futuro si el costo de lo que se va dejando atrás es alto.

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