Familias y educación en tiempo inciertos

  • Artículo de Nélida Zaitegi, actual Presidenta del Consejo Escolar de Euskadi, maestra y pedagoga

27/03/2020.
Fuente: hacerfamilia.com

Fuente: hacerfamilia.com

La situación de muchas familias con niños y niñas pequeñas y adolescentes está siendo muy complicada por muchas razones: no contar los apoyos habituales (abuelos/as, guarderías, escuelas e institutos), tener que trabajar en casa o haber perdido el trabajo. Todo esto, sin contar con la posibilidad de enfermar.

Por otra parte, a la obligación de permanecer dentro de casa días, semanas y, tal vez, meses, se añade el tener que controlar y apoyar en las tareas académicas que llegan desde los centros educativos, con todo lo que esto supone.

Nadie esperaba verse en una situación semejante, pero, aquí estamos y ahora se trata de gestionarla de la mejor manera posible para evitar daños colaterales y, si es posible, aprender y crecer en humanidad.

La sociedad no estaba preparada para esto y aunque todo se está haciendo lo mejor que se sabe, no siempre se acierta, así que no culpemos a nadie por ello, sino que pongamos lo mejor de cada quien.

Defiendo que las familias tienen un papel crucial en la educación de sus hijos e hijas, pero como padre o madre, no como profesores o profesoras, que no lo son. Así que…¡¡TRANQUILIDAD!! “a la escuela lo que es de la escuela y a la familia lo que es de la familia”.

La escuela tendrá que buscar sus propias soluciones y hacerlo sin dejar que nadie se quede atrás. Ojalá lo haga bien, pero en todo caso, ese es su reto y su responsabilidad.
¿Qué les toca a las familias en la educación en este momento tan complicado?
Educar es enseñar a vivir y desarrollar las competencias y valores necesarios para ser buena persona, ciudadana y profesional, para una vida buena aún en situaciones tan complicadas como esta. Pocas veces hemos tenido hasta ahora la percepción de incertidumbre y vulnerabilidad como en este momento y la oportunidad de educar para aprender a gestionarlas.
Pienso que en este momento, las familias tendrían que poner el acento en desarrollar tres competencias fundamentales para la vida.

1. Competencia personal. Conocerse, quererse, controlarse, esforzarse, soportar la frustración, ser responsable de sus actos y tomar decisiones.

Para ello, que cada niño/niña se responsabilice (en la media que es capaz de hacerlo) de sus tareas escolares, hacerse un calendario y un horario y esforzarse en cumplirlo, aceptar que nadie es perfecto pero que hay que intentarlo. Que la actitud y el esfuerzo es lo importante. Dejar autonomía y permitir que se equivoquen y se den cuenta de ello. Escribir un diario durante estos días de aislamiento puede ayudarles.

2. Competencia social: expresarse, escuchar, ponerse en el lugar de las demás, gestionar los conflictos sin ningún tipo de violencia y trabajar en equipo.

Hablar de la situación sin miedo. No tenemos todas las respuestas y es bueno hablar de ello y de los sentimientos que nos produce todo esto con absoluta sinceridad. Propiciar momentos para hablar, escucharse, tomar decisiones juntas, negociar que hacer y, sobre todo, cuidarse mutuamente para que todas las personas de la casa estén bien.

Es una oportunidad para aprender que la familia es un equipo y colaborar en las tareas de casa: limpiar, cocinar, buscar juegos y ver todas las formas posible de apoyarse mutuamente.

3. La competencia lingüística es fundamental para todos los aprendizajes y ahora se puede reforzar. Se trata de entender en profundidad lo que se lee y escucha y saber expresarse oralmente y por escrito; desarrollando, así, el pensamiento crítico y la creatividad.

LEER Y ESCRIBIR: Lecturas que les gusten y contárselas a la familia. Contar historias y cuentos e inventarlos. Escribir sus pensamientos y experiencias sobre lo que le pasa ahora y cómo lo gestiona; (mirarse hacia dentro y expresar sus emociones y sentimientos. Una posibilidad es hacer un diario familiar en el que todos sus miembros escriban y cuenten cosas que hacen o piensan. Otra es escribir la historia familiar: Hablar con los parientes más cercanos (así mantienen el contacto) y escribirla por capítulos (luego, se podrán poner fotos y regalársela). Esto sirve para todas las edades.

Con esto estamos colaborando con la escuela en el desarrollo del currículum, en el conocimiento mutuo y sobre todo en el bienestar de toda la familia.

Son sólo ideas, sugerencias, para aprovechar este momento y convertirlo en una oportunidad de educar de verdad, nada más ni nada menos

26 de marzo de 2020

Nélida Zaitegi

Maestra y pedagoga

 

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